lunes, 17 de septiembre de 2007

Recuerdos








Hace unos días, me encontré en el fondo de un cajón, una foto de alguien que hacia muchísimo tiempo que no veía. Era una muchachita de unos 15 años que miraba a la cámara con los ojos llenos de luz y una sonrisa picara. Estuve un buen rato mirando la foto y de pronto la vi...
Era su primer día de instituto, se bajaba del autobús para recorrer a pie el largo trayecto que todavía le quedaba hasta llegar, pero eso no importaba, porque su carpeta iba llena de ilusiones que le daban alas para hacer el camino mas corto.
Empezaba una nueva etapa en su vida, y esta la llevaría a ser algún día un gran Abogado, seria una buena estudiante, aunque fuese difícil, porque era lo que mas deseaba y cuando deseas con todas tus fuerzas una cosa tus deseos se hacen realidad.
Que maravillosa sensación de libertad, lejos de casa y lejos de los ojos vigilantes de papa y mama. Cuantas cosas por descubrir:
Chicos, lugares, formas de pensar. Todo el día de arriba a bajo conociendo gente, charlando, riendo... y de pronto... el tiempo vuela y un buen día se dio cuenta que las ilusiones con las que había llegado habían quedado atrás, porque un sinfín de nuevas las habían relegado al ultimo rincón
Cuando comprendió que todo había cambiado, no se paro, simplemente siguió caminando hacia delante, porque decidió que mirar hacia atrás no cambia nada, solo hace que te detengas y no veas lo que tienes delante en ese momento.
Puede que fuese el destino si es que en realidad existe el que no quisiese que fuese un gran abogado, o quizás, viéndolo con la perspectiva que dan los años, realmente no era eso lo que quería. ¿quién sabe?. Aquel bonito sueño no se cumplió, pero vinieron muchos mas, unos se hicieron realidad y muchos otros se quedaron por el camino pero ella nunca miro hacia atrás, siempre fue adelante queriendo aprender mil cosas, conocer gente, lugares, construir una vida que la hiciese sentir que estaba viva, llena de cosas distintas cosas sencillas que te hacen mas fácil el día a día y con las que aprendes que en tus manos esta el momento presente, el ahora, que tienes que saborear porque ese instante es único e irrepetible y si no lo haces te perderás mil sensaciones, que jamás serán iguales.
. Hoy cuando me miro al espejo, sigo viéndome los ojos llenos de luz y hasta se me escapa de los labios una picara sonrisa.
Vanadis

domingo, 16 de septiembre de 2007

Un dia de lluvia

cuando hay nubes en el cielo y el aire esta impregnado
de olor a lluvia, me hace recordar otros tiempos y mi imaginación vuela hacia el lugar en que nací. Allí pase distintos periodos de mi infancia y son los recuerdos mas bonitos que de ella guardo.
El castillo esta en la cima de un cerro, y en la ladera se encuentra el pueblo.Las calles de mi pueblo cuando yo era pequeña eran de piedra,ahora la mayoría están asfaltadas, pero siguen siendo empinadisimas y los días de lluvia, el agua bajaba por en medio de la calle como un pequeño riachuelo que iba a desembocar en una cloaca situada en una plazoleta,donde también desembocaban las aguas de las calles adyacentes.
Esos días yo me pasaba todo el tiempo viendo correr el agua por la calle y pensando donde iría a parar si fuese montada en un barquito como el de el soldadito de plomo, me imaginaba luchando porque el barco no se diese la vuelta para de pronto entrar como un torbellino en la cloaca y salir a un mundo diferente en el que ocurrían cosas maravillosas.
Mi casa tenia en la entrada el comedor, en el había una mesa redonda con sillas de nea en las que me ponían cojines para llegar a la mesa, también había dos mecedoras con loneta verde en las que mi abuela se sentaba y nos contaba cuentos los días de invierno en que la noche llegaba antes.
Al lado de la puerta de entraba estaba la ventana por donde yo miraba caer la lluvia, en un lateral del salón estaba un hueco con una cortina que daba a los dormitorios y justo enfrente de la puerta de entrada estaba la puerta del patio, con la cocina ubicada en el y unos escalones de piedra que subían al corral.
También había en el patio un pozo, que ejercía sobre mi una especie de imán, Me pasaba horas mirando hacia abajo, viendo el agua e inventándome historias de princesas encantadas que se habían caído al pozo, y secuestradas por el monstruo que allí habitaba, esperaban la llegada de un guapo caballero que las salvaría matando al monstruo, para llevarlas con el y vivir felices para siempre.
Estuviese donde estuviese, cada vez que escuchaba la ruedecilla para bajar el cubo, salia corriendo,me asomaba a la barandilla y veía como la cubeta de zinc bajaba dándose porrazos con las paredes, cogía el agua y subía contoneándose con su pequeño tesoro dentro,no se porque me maravillaba al ver el agua,siempre la esperaba negra y siempre me sorprendía de lo cristalina y fresca que subía.
Otro de mis sitios preferidos era el corral, tenia unas altisimas paredes de piedra que me parecían no acabar nunca, pero cuando alzaba la cabeza veía un cielo azul en el que las nubes se volvían de algodón y se movían , haciendo que mi imaginación volase con ellas
Vanadis